Un grupo de manifestantes inicia una acampada por la vivienda en València
Tras la manifestación por el derecho a la vivienda del 3 de octubre, un grupo de participantes se desplazó a la plaza del Ayuntamiento de València y decidió instalar allí una acampada. La protesta matinal había reunido a más de 6.000 personas, según la Delegación del Gobierno. El nuevo asentamiento surgió de una iniciativa de parte de quienes se separaron de la marcha y quisieron mantener la movilización en el centro de la ciudad.
Los asistentes celebraron primero una sentada. Según los testimonios recogidos por la prensa, una persona propuso permanecer en la plaza y montar tiendas de forma pacífica; quienes estaban allí debatieron la propuesta y comenzaron a desplegarlas. El Sindicato de Inquilinas de Valencia, que había participado en la convocatoria de la marcha, expresó su apoyo a la acampada, aunque no la había organizado.
Durante la noche se celebró una asamblea para preparar un manifiesto y decidir cuánto tiempo continuarían en la plaza. En ese momento no se había resuelto si el campamento sería indefinido. Las primeras informaciones describieron la llegada de las primeras tiendas y las peticiones de material para montar toldos, sin confirmar todavía una duración o un número final de participantes.
La Policía Nacional y la Policía Local mantuvieron presencia en el entorno. Los agentes pidieron a los concentrados que devolvieran unas vallas municipales y les advirtieron de que no podían atar los toldos al mobiliario urbano; los baños públicos próximos también fueron clausurados. La acampada se produjo tras la movilización estatal contra la crisis de la vivienda y el rechazo parlamentario de los decretos sobre alquileres y protección frente a los desahucios.